lunes, 19 de diciembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
Abstención activa contra la democracia
viernes, 2 de septiembre de 2011
Los referéndums El último recurso de la opresión democrática
Ante el actual panorama político-social, en el que cada vez son más las Organizaciones que se unen a las diferentes propuestas políticas de realizar referéndums (privatización del agua, Plan Bolonia…) nos parece necesario hacer algunas aportaciones a este campo para destapar el verdadero papel que juegan los referéndums.
El referéndum, posicionamiento último del pueblo[1] (dentro de la dicotomía pueblo-poder), supone uno de los recursos más valiosos de las “democracias” para afianzar su fuerza y asegurar su credibilidad.
Posicionamiento del pueblo
Es muy importante no olvidar que la “democracia” intenta anular en los individuos su capacidad de iniciativa, los referéndums son el último reflejo de lo que exponemos: el referéndum se origina a raíz de una decisión política, no a raíz de una necesidad concreta.
Cuando se ha generado un descontento social importante, los políticos intentan arrastrar a su campo toda una serie de movilizaciones sociales. El principal papel de los referéndums es transformar a todo un movimiento social en un mero porcentaje, cambiar los individuos organizados, con todas sus capacidades, para reducirlos a números, con dos opciones: sí o no. Cumplen el papel de, una vez más, llevar al campo de la política la lucha social para así eliminarla; ofrecer el Parlamento como la única vía posible. Repetimos, una vez más, la única posibilidad de cambio surge de la auto-organización. Este hecho supone un problema mayor en la medida en que no sólo desde dentro del Parlamento surgen esas tentativas, sino que éstas se reproducen en aquellas Organizaciones que orientan la movilización a un fin político; en este caso los referéndums.
La preparación del referéndum
El referéndum no es un hecho que surja por la petición de las Organizaciones movilizadas, sino una respuesta conciliadora de la clase política. Eso sí, una vez que se ha estudiado el tema y se han visto índices de viabilidad. En temas particulares con un gran descontento general no se realizan referéndums, sino después de una gran campaña de propaganda. No olvidemos, como ya comentábamos en el Suplemento 5 de Germinal Libertario: Monográfico contra los Medios de Comunicación, que la clase política cuenta con la disposición de los Medios de Comunicación y, por ello, prácticamente del monopolio informativo. De esta forma, se bombardeará a les “ciudadanes” con toda aquella información favorable a los intereses políticos:
Manipulación de las propuestas “alternativas”: Por ejemplo a través de las criminalización de las acciones sociales en los telediarios (de forma que la “opinión pública valore el parlamento como única vía), creando falsos debates televisivos en los que sólo se muestran las posturas oficiales o si se muestra otra diferente es en un marco de marginación (intentando significarla de este modo en la sociedad) o de ridiculización (los casos de manipulación directa de intervenciones son numerosos, ¿qué se esperaba?), mostrar el lado opuesto al del campo político como algo idealizado (es decir sin base real), esto no es, en muchas ocasiones, una manipulación intencionada, sino la muestra de que el sistema político ha hecho ya efecto directamente en gran parte de la Sociedad.
La creación de la necesidad: Se intenta de esta forma que la propuesta política aparezca como algo necesario aún no siéndolo. Es un esfuerzo por hacer partícipe a la gente del sistema de representación para que este no pierda legitimidad. Este hecho de crear una necesidad ficticia se ve claro en el referéndum de 1986: el PSOE, que durante la campaña electoral se posicionó en contra de la incorporación de España en la OTAN (“OTAN, de entrada NO” decía el lema) y que obtuvo el 48% de los votos en las elecciones de 1982, fue el que impulsó cuatro años más tarde el referéndum en el que el sí obtuvo el 52% (todo ello obviando las cifras de Abstención).
Ni que decir tiene que este referéndum sirvió para legitimar el Estado “democrático” para que este continuara haciendo lo mismo que el anterior (Matanza de Atocha en 1977, asesinato de Agustín Rueda y Caso Scala en 1978…).
La celebración del referéndum: El caso europeo
Un caso aparte es el referéndum realizado para la aprobación de la Constitución europea. Este acontecimiento refleja claramente nuestra posición respecto a los referéndums: estos son solamente convocados cuando su resultado es positivo para los intereses de la clase política. Los referéndums convocados para la Constitución europea fueron negativos y, sencillamente, se paralizaron. En el Estado español, en el que la participación en referéndums ha ido cayendo de forma progresiva (77% en 1976, 67% en 1978, 59,4 en 1982 y 42% en 2005), el resultado fue a favor, aunque el referéndum ni tan si quiera era vinculante. Sin embargo, el proceso se paralizó cuando en Francia e Irlanda el resultado mayoritario fue el no. Ante esto, el parlamento europeo comenzó el estudio de una nueva reforma para el Tratado. Esto pone en evidencia que los referéndums no sirven para expresar la voz del pueblo sino para canalizar, a través de ésta, la opinión de les polítiques. Sin embargo, la fuerza del proletariado reside en su capacidad de organización no en su capacidad de “decisión”.[2]
[2] Extrapolado del panfleto “El referéndum: Un paso más hacia Bolonia” de la Sección de estudiantes del Sindicato de Oficios Varios de León (CNT-AIT). Está claro que ponemos en tela de juicio, cuanto menos, que el proletariado tenga alguna capacidad de decisión en los mecanismos políticos.
FEDERACIÓN IBÉRICA DE JUVENTUDES ANARQUISTAS
http://nodo50.org/juventudesanarquistas/ - fija@nodo50.org
domingo, 5 de junio de 2011
viernes, 13 de mayo de 2011
Ni municipales ni autonómicas ni generales
Con unas escandalosas cifras del paro, con unos recortes sociales y laborales y un aumento de la precariedad de la vida sin precedentes, con un vertiginoso aumento de la corrupción política, una vez más, somos llamados a elegir a los alcaldes de nuestra ciudad y a nuestros representantes autonómicos; en definitiva, a una serie de individuos que nos usurparán la capacidad de decidir por nosotres mismes qué es lo que nos conviene.
Nos van a prometer muchas cosas: Que nos sacarán de la crisis, que nos subirán los salarios o que arreglarán todo lo malo que hicieron los que estuvieron antes que ellos. Cada vez es mayor el número de votantes que no tiene la menor confianza en los políticos que elige, pero esto no es problema para la democracia, que encuentra en los altos índices de conformismo su mejor aliado.
Durante los últimos años, hemos sido testigos de un descarado aumento de la corrupción política. Sin embargo, nosotres no entendemos la corrupción como algo coyuntural o exclusivo de ciertas personas o de ciertos partidos. La experiencia nos demuestra que la delegación es la usurpación del interés colectivo en pro del interés personal; del interés personal del político que da como resultado el escandaloso avance de la clase gobernante sobre la gobernada. Los recortes laborales y sociales no son producto exclusivo de una supuesta situación de crisis económica pues, en primer lugar, los grandes emporios financieros no han tenido ningún retraimiento y, en segundo lugar, esos retrocesos vienen gestándose desde hace tiempo y se quedarán, aunque lleguen épocas de mayor bonanza económica.
Los altos índices de conformismo son, como decíamos, el mejor aliado del sistema parlamentario. No en vano, uno de los conceptos más esgrimido por la clase política es el de tolerancia: es decir, el de soportar, sufrir o sobrellevar. Sin embargo, solo se puede tolerar lo negativo, nunca lo positivo, y se tolera para evitar “males mayores”. Pero nosotres nos preguntamos ¿hasta cuándo vamos a tolerar esta situación?, ¿dónde está nuestro límite? Porque se empieza a tomar conciencia de algo cuando ese algo empieza a ser intolerable y nos volvemos a preguntar si no son intolerables las cifras de paro, de corrupción o de recortes laborales y sociales.
Precisamente es en el ámbito más cercano, el local, donde se están produciendo los mayores recortes sociales. Son los Ayuntamientos -la sección del poder estatal en nuestras ciudades- quienes están promoviendo a un ritmo cada vez mayor los recortes de la libertad individual en el ámbito de la ciudad a través de Ordenanzas de convivencia entre otras medidas. Se regula cómo nos tenemos que relacionar y dónde, qué podemos y no podemos hacer o qué podemos o no podemos tolerar. No se trata de que seamos libres sino cívicos, preocupándonos no de nuestra autonomía personal sino del cumplimiento de las normas que otros han elegido para nosotres.
No existen alternativas dentro del sistema parlamentario. Durante la campaña electoral asistiremos a intensos debates en los que los políticos desvelarán lo malos que son sus rivales, escucharemos incrédulos sus falsas promesas electorales para que, una vez que hayan alcanzado sus propósitos parlamentarios, den al traste con ellas por la búsqueda de su beneficio personal.
Ahí es donde entran en juego los nuevos partidos de la izquierda extraparlamentaria. Extraparlamentaria no porque su campo de actuación quede fuera del Parlamento, sino porque todavía no han conseguido la confianza suficiente como para estar en él. Se trata de hacer un lavado de cara del parlamentarismo y los herederos de las diversas corrientes del marxismo han encontrado en los lemas clásicos de la lucha obrera su mejor crédito electoral. Han sabido adaptar a la perfección la teoría de la confrontación directa a su estrategia política.
Las huelgas, manifestaciones y todo tipo de acciones se presentan como parte fundamental del programa electoral. Se trata de dar la apariencia de que las cosas se pueden hacer de otro modo, aunque finalmente sea para conseguir lo mismo: Usurpar la autonomía individual para relegar la toma de decisiones sobre nuestra vida en otras personas. Vemos como partidos de este pelaje utilizan lemas como organízate y lucha, que en su caso se traduce en menéate y vota. Para ellos no se trata de crear un clima de organización, sino de arrimar a los sectores descontentos del sistema de representación para perpetuarlo. No defienden la acción directa y organizada de forma incondicional, sino como parte de su programa político o delegacionista.
Nosotres, como anarquistas, defendemos la acción directa sin paliativos. No la entendemos como un método de propaganda sino como el único método eficaz para alcanzar los objetivos que nos propongamos, para actuar en nuestro día a día. Se trata de actuar, de manera individual o colectiva, frente al adversario social con solo los medios del individuo y del grupo; se trata en definitiva de recuperarle al Estado el terreno que nos ha ganado a las personas.
Por todo ello, una vez más promovemos la Abstención Activa: No les votes, Organízate y Lucha.
martes, 26 de mayo de 2009
Abstención Activa en las Elecciones Europeas
La Europa del progreso, la Europa del bienestar, la Europa del conocimiento, la Europa de las oportunidades, la Europa de la felicidad. La Europa unida y fuerte. Ya no estamos en la Europa de Julio César, la Europa de Carlomagno, la Europa de Barbarroja o la de Carlos V o la de Napoleón. Los tiempos han cambiado, pero la concepción de una Europa unificada sigue siendo vigente, con unas raíces políticas y religiosas históricas muy potentes. El orden económico actual reclama una Europa unida en unas bases económicas, las cuales son imperantes en el mundo en que vivimos. Se necesita una Europa unida ya no solo social o políticamente, sino una potencia económica y productora cuya producción y beneficios sean capaces de competir con otras superpotencias mundiales como los EEUU de América o el Dragón Asiático Chino.
Los países de la UE, para construir esta Europa que los poderes económicos reclaman, para competir contra el resto de las potencias, están llevando a cabo políticas, las cuales están enfocadas a transformar la educación y el mundo laboral para adaptarlo a las nuevas exigencias del mercado. Estas reformas que se están llevando a cabo poco a poco están produciendo un recorte brutal en los derechos de los/as trabajadores/as de este continente. Algunas de ellas son:
· En temática laboral, los ministros de Trabajo de la UE aprobaron el decreto para instaurar la jornada laboral de 65 horas, significando esto un gravísimo atentado contra los derechos laborales de los/as trabajadores/as que fueron conquistados hace poco más de un siglo por el movimiento obrero, el cual estaba sumido en la miseria con eternas jornadas laborales, sin acceso a la educación o la cultura, y con míseros salarios. Actualmente la Comisión Europea esta estudiando la reducción de la jornada a 35 horas con la reducción de salario, mientras va aumentando la carestía de la vida constantemente. Aún así, los partidos políticos más influyentes apuestan por aumentar la jornada laboral a 48 horas.
Las deslocalizaciones son producto de las desigualdades económicas entre los países de Europa. Las grandes empresas trasladan su producción a los nuevos países en vías de desarrollo, debido al bajo precio del suelo y de las presiones fiscales. Además aprovechan el bajo coste de la mano de obra cualificada y los recortes de derechos laborales y sociales que sufren los/as trabajadores/as de los países a donde van a parar las industrias que funcionan actualmente en el estado.
· El EEES (Plan Bolonia), abarca muchos más países de Europa. Pretende llevar a cabo una progresiva mercantilización de la Universidad, introduciendo las empresas en aquellos aspectos de la misma donde puede obtener un beneficio. Así mismo, las empresas pueden controlar la formación de los universitarios a través de órganos como los Consejos Sociales, lo que conlleva a que se conviertan en personas adiestradas, menos cualificadas y más subordinadas a los intereses de la patronal, sin ningún tipo de objetividad ni de ética, debido a la valoración de subjetividades tales como la capacidad de liderazgo o de trabajo en grupo. Además, se verá aumentado el coste de la misma, sobre a todo a partir del segundo ciclo, volviéndose a convertir en una universidad elitista, al alcance de los/as más ricos/as. Por si esto fuera poco se anulará la capacidad de compaginar estudios y trabajo, al menos en 4 años, pues la jornada de estudio será de 40 horas semanales. También se suprimirán muchas becas dando préstamos promocionados por bancos a los/as estudiantes, hipotecándolos/as para años. Bolonia también supondrá un atentado contra les/as trabajadores/as de las universidades, pues se tiende a la subcontratación y externalización de servicios que hoy día ocupan trabajadores/as en puestos fijos. Para paralizar estos atropellos, les/as estudiantes y trabajadores/as universitarios/as o no, hemos optado por la vía del asamblearismo, el federalismo, el apoyo mutuo y la acción directa, sin intermediarios/as, para presionar a los órganos de poder: decanatos, rectorados y Gobierno, llegando a conseguir, de momento, que se echen atrás en materias como las becas.
Ante este grave panorama político, social y económico, les politiquilles volverán a salir en sus mítines, a prometernos que nos salvaran la vida (como dicen siempre). Prometerán derechos sociales a les trabajadores, nos prometerán empleo y todo aquello que siempre prometen y luego nunca cumplen. Por todo esto, nosotros/as apoyamos la abstención activa en estas elecciones, para no reconocer el parlamentarismo europeo ni a la puerca política. Nosotros/as apostamos fuerte por el anarcosindicalismo y la autoorganización de los/as trabajadores y estudiantes, fuera de partidos políticos y sindicatos subvencionados. La mejor herramienta para la defensa de las agresiones del capital y sus políticos/as, para la conquista de los derechos que nos corresponden; además de ser la única herramienta valida para transformar la sociedad desde la base, para lograr un mundo igualitario, en el cual no haya explotación, ni competitividad, ni clases sociales, ni gobiernos. Una herramienta construida a través del asamblearismo para que todos/as tengamos igual voz y voto en la toma de decisiones; construida a través de la libre federación; utilizando como armas la solidaridad, el apoyo mutuo entre iguales que somos y la acción directa, sin intermediarios/as entre les trabajadores/as y sus enemiguos/as de clase.

