martes, 18 de octubre de 2011

Integrarse al ejército o a los distintos cuerpos de seguridad del estado


Al acercarse la fecha del 12 de octubre, nuestro grupo decidió reeditar este texto conjunto del Grupo Orbayu de la Federación Anarquista Ibérica y de las Juventudes Anarquistas de León de la FIJA:

Una solución a tantos meses de paro, a tantas mañanas buscando curro sin parar, a la posibilidad de quedarse sin techo o a la posibilidad de ver a tu familia con fatigas y miseria.

Ese pensamiento puede llevar a una parte de los grandes sufridores de la crisis capitalista, a observar como una alternativa, la incesante y empalagosa publicidad ofrecida por el estado para alistarse o integrarse en unidades policiales. Desde luego y paradójicamente ninguno de los capitalistas que llevaban o en su mayoría siguen llevando con ostentosidad su paso por la vida dentro de un sistema capitalista, no se plantean estos menesteres. Esto queda reservado para l@s que hoy están abocados a la ruina, para l@s que nunca sacaron ni grandes beneficios ni facilidades, esto es para la clase proletaria.

Llueven panfletos con la posibilidad de conseguir formación profesional sin realizar labores productivas, cosa bastante incoherente y a medio plazo limitada, y realizar ayuda humanitaria, lo cual es el sumum del surrealismo cuando proviene de instituciones armadas, que promueven la sumisión como forma de organización.

Quizá las personas que observen con otros ojos esos panfletos piensen que pueden seguir siendo l@s mism@s, aún después de incorporarse a estas instituciones.

L@s anarquistas, que hemos estado y estaremos siempre contra éstas, queremos demostrar lo inviable de ese pensamiento. Nunca volverán a ser l@s mism@s.

Tú, que estás en la misma situación que tu vecino, que tú compañer@ de trabajo, tú que mantienes esa obligada afinidad con el que convive en tu constante precariedad, l@s que afrontamos las mismas jerarquías, tú no vas a ser el mismo cuando tu vecino salga a la calle a protestar porque le dejan sin casa y no tiene forma de ganarse la vida, tú serás el que tenga que reprimirle, sí, el que en el momento que recibas orden saque la porra y golpee salvajemente a tu prójimo, si tú, desde los furgones, las patrullas o los despachos. Tú que piensas que puedes hacer un “bien” a la sociedad, y te conviertes en alguien que vive de los males de ésta: la desigualdad, el asesinato, el hambre,… acabas convirtiéndote en prevalecedor de éstos en vez de acabar con ellos. Prolongar esos males es el fin mismo de la represión que ejercerás.

Ahora que los Estados occidentales se plantean que ante la falta de consumo y la cifra de parad@s tan alarmante, deben ser ell@s mayoritariamente quien asuman ser l@s mayores consumidor@s gastando mucho más que la ya increíble cifra paraesto militar que se utilizaba cada año, ahora van a bajar las cifras del paro creando más guerras.

¿Vamos a colaborar con una solución tan inhumana?, ¿de verdad vamos a solucionar nuestros problemas personales o las sociedades occidentales por completo destrozando otros lugares? Según los gobiernos sí, ya que las potentes empresas constructoras de esos países sacan también jugo de las famosas reconstrucciones; procesos mercantiles conocidos en la sociedad como “pacificaciones” y “liberaciones”, que buscan solamente destruir los pueblos para construir su “nuevo orden”.

Ya todo vale, utilizando pruebas falsas o cualquier excusa, para atacar a pueblos que curiosamente viven en la pobreza y en una tierra rica en recursos naturales.

Sólo importa acaparar los recursos, convertirlos en capital y expandir el imperio del “libre comercio y la globalización” sin impedimento de ningún tipo, ni por pueblos, culturas ni organizaciones. Sólo necesitas nacer en un punto distinto del planeta para pasar una corta vida de hambruna a veces cortada por ser diana de un espantoso caza ultramoderno que lanza una abominable maquinación creada para matar y amputar.

Ese es el fin de las bombas y del ejército, en el de invadir, destruir, aterrorizar, reprimir, imponer, herir y asesinar. Ese es su fin y no el de realizar labores humanitarias. Hay muchas personas deseosas de ayudar al prójimo y de realizar esas labores, pero ellas no se entrenan para matar ni socorren con fusiles o tanques.

Por tanto, creemos que lo coherente no es pensar en intentar salir individualmente de la crisis, perpetuando este sistema vil que nos ha llevado a esta situación, sino que debemos hacerle frente, oponernos y generar alternativas que discrepen completamente de las disposiciones que nos han arrastrado hasta ella.

Organizarnos como trabajador@s, como consumidores-productores, sin impedimentos morales, ni culturales. Con todo nuestro empeño en el beneficio colectivo, llevando implícito formas de convivencia sostenible con nuestro planeta.

Grupo Orbayu (FAI)
Juventudes Anarquistas de León (FIJA)